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La huelga de American Axle en 2008. Luchamos contra un empleador deshonesto por concesiones contractuales inmorales en marchas que duraron 87 días, en un invierno extremadamente frío. Pese a estas dificultades, nuestras hermanas y hermanos valientes y dedicados nunca se rindieron. Siempre recordaremos el coraje que demostraron y el apoyo recibido de otros miembros de la UAW, de otros sindicatos, de políticos locales y de activistas de la comunidad como una verdadera muestra histórica de solidaridad.
Las batallas en pos de nuestros miembros de hoy son un indicio de las batallas que se libraron cuando se fundó este gran sindicato. Garantizar salarios más elevados, mejores beneficios, pensiones y seguridad laboral ha sido y siempre será la fuerza que impulsa nuestros esfuerzos de negociación colectiva. La justicia social y la dignidad en el lugar de trabajo han sido las bases de la lucha de la UAW, que permanecen inalterables desde hace 75 años.
Al afiliarse a un sindicato, particularmente a la UAW, uno se convierte en integrante de una familia. Pertenecer como miembro le da al trabajador una voz acerca de su futuro. Al pagar las cuotas del sindicato, los trabajadores adquieren el respaldo total de la Junta Internacional que hablará por quienes no tienen voz y que los acompañará para que no estén solos. La seguridad que ofrece el sindicato y el orgullo que genera pertenecer a nuestra increíble institución no deben subestimarse. Lleven la insignia de la UAW con orgullo. Simboliza todo lo que representamos: negociación colectiva, familia, lealtad y solidaridad.
Elegir el momento más memorable de mi carrera es muy difícil. La primera vez que fui elegido como miembro de comité es uno de ellos, ya que representó pertenecer al personal por designación de Owen Bieber (ex presidente de la UAW) y trabajar para Steve Yokich (ex presidente de la UAW) en el Departamento de Ford. El recuerdo que más me enorgullece fue haber sido elegido director de la Región 1. Fue y sigue siendo un honor ser elegido por mis pares para ocupar un puesto tan prestigioso. Espero que la creación del programa “No Child Without Christmas” se convierta en el recuerdo más entrañable de mi carrera. Tan sólo espero que perdure la generosidad demostrada por tanta gente durante los últimos cinco años.
Esta es una pregunta sencilla: disfrutar de cada minuto de la vida y dedicar el resto de mis días a ser el mejor abuelo del mundo.
Joan Silvi

En 1968, fui elegido miembro suplente de comité. Poco después, el miembro titular se tomó licencia y nunca regresó. Sabía algo del sindicato, pero no demasiado. ¡Vaya bautismo de fuego! Pero aprendí la alegría que produce ayudar a los demás.
Creo que son más importantes hoy. En 1935, el país estaba saliendo de la depresión económica, la economía no se había recuperado por completo y los empleadores se aprovechaban de los trabajadores. Es muy similar a lo que sucede hoy. En 2010, los trabajadores aún necesitan que los escuchen y necesitan representación en la agenda política.
Hay que tener mucho valor para pararse y decir que uno desea ser representado por un sindicato. Los sindicatos expresan nuestra opinión acerca de todo lo que sucede en el lugar de trabajo y, cuando interviene la UAW, los trabajadores no están solos.
La solidaridad que demostraron los miembros de la UAW en 2007 al tener que lidiar con convenios difíciles. Fueron épocas extremadamente duras para nuestros miembros, pero actuaron con valentía y tomaron decisiones difíciles. En 2009, fui testigo de la misma fuerza y solidaridad cuando las automotrices y otras compañías se presentaron en quiebra. Nuestros miembros hicieron lo que debían hacer por el bien de todos. Recientemente, un hecho memorable fue ayudar a introducir reformas al sistema de asistencia médica. Trabajar con los líderes de los sindicatos locales de la UAW fue una experiencia gratificante, también fue un privilegio y un placer trabajar para la Junta Ejecutiva Internacional.
Pasar más tiempo con mi esposa, Connie, mis hijos y mis cuatro nietos. Ambos tenemos pensado ir de pesca con mosca y viajar.
Sandra Davis

Cuando Walter Reuther fue orador en la escuela de verano de la Región 1D en 1968. En ese entonces, yo era presidente del Sindicato Local 1502 y estábamos en un resort en South Haven, Michigan. Habíamos formado un comité interno para organizar sindicalmente la planta de Micromatic Textron en Holland, Michigan y fue un éxito. Fue mi primera experiencia en la escuela de verano y cuando Walter se subió al escenario y comenzó su discurso, nadie emitió un sonido. Estábamos absortos. Había unas 250 personas aproximadamente. Esa escuela de verano y ese discurso me pusieron en marcha. Generaron en mí el genuino deseo de participar verdaderamente en la UAW para ayudar a mejorar la calidad de vida de la clase trabajadora. Un segundo recuerdo fue la inauguración de dos días de Black Lake en junio de 1970, poco después del asesinato de Walter y May. Ese fue un día muy triste.
Las empresas piden, esperan y exigen más concesiones de parte de los trabajadores. El temor juega un papel importantísimo a la hora de organizar un sindicato. La clase media se formó porque los sindicatos obligaron a los empleadores a reconocer los derechos del trabajador y exigieron mejores condiciones para nuestros miembros. La clase media está amenazada desde hace una década. Si no la cuidamos, dejaremos de tener trabajadores de clase media.
Sin duda, le diría que necesita un sindicato. Sin un sindicato los trabajadores no tienen dignidad, no gozan del respeto de los directivos y, en algunos casos, del respeto de sus compañeros de trabajo. Al afiliarse a un sindicato, los trabajadores tienen voz y voto y dejan de tener una relación de empleo “a voluntad”.
Cuando los delegados de la Región 1D me eligieron como director regional en junio de 2002. Al día siguiente, me presentaron como miembro la Junta Ejecutiva Internacional de la UAW frente a toda la delegación del sindicato y es uno de mis recuerdos más entrañables. Fui reelecto en 2006. La sensación de ser elegido por tus pares para conducirlos es aleccionadora y no desaparece con el tiempo.
No tener que seguir horarios que cambian día y día y, a veces, hora tras hora y que incluye fines de semana y feriados. Pasaré más tiempo con Corlyn y con nuestros hijos y nietos. Tendré tiempo para ir a cumpleaños y otros eventos especiales que me perdí durante muchos años. También tendré más tiempo para jugar al golf, pescar y trabajar en el jardín.
Gwynne Cobb

Probablemente, el año 1979 cuando levantamos una huelga de 4 años y medio en Colt Firearms. El reciente acuerdo contractual que alcanza a 2,500 nuevos miembros en el Foxwoods Resort Casino es otro recuerdo memorable. Otro recuerdo importante fue la lucha por celebrar un acuerdo colectivo para los trabajadores en Puerto Rico allá por 1989. Yo mismo pude ver a los trabajadores de pie, bajo un sol muy fuerte durante horas para votar por la representación sindical. Había cientos de mujeres, madres solteras con niños y personas mayores, dispuestas a defender los elementos que componen los derechos de negociación colectiva. Me emocionó mucho. Actualmente, la UAW representa a 18,000 trabajadores en Puerto Rico.
Los sindicatos son más importantes en la actualidad para equilibrar la ecuación. Los sindicatos establecen salarios, beneficios y tiempo libre. Dan a los trabajadores la posibilidad de expresarse en el lugar de trabajo y un recurso para solucionar quejas. Los trabajadores reciben la protección que necesitan mientras fabrican productos de buena calidad.
Le diría que es la mejor decisión que puede tomar en su vida. El futuro está en manos del trabajador cuando decide formar un sindicato.
Resolver y negociar mi primer convenio. En esa oportunidad, hubo una huelga por prácticas laborales injustas y hubo litigios que resolver.
Seguiré participando activamente en el movimiento laboral y en la comunidad y estaré eternamente agradecido a los líderes y miembros de la UAW y a mi familia por darme la oportunidad de trabajar con personas de todos los estratos.
Sandra Davis