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Mensaje del presidente

'La batalla de nuestra generación'


El derecho a afiliarse a un sindicato es un derecho humano fundamental, consagrado a toda sociedad democrática. El derecho a organizar un sindicato –la libertad de expresión y de reunión– es la primera enmienda para los trabajadores.

Con la promulgación de la Ley Nacional de Relaciones Laborales (National Labor Relations Act) hace 75 años, el Congreso se propuso establecer un marco regulatorio que contemplara el derecho a formar sindicatos. Desafortunadamente, el proceso electoral que plantea esta ley está plagado de graves imperfecciones. La Junta Nacional de Relaciones Laborales (National Labor Relations Board), ente responsable de exigir el cumplimiento de la Ley Nacional de Relaciones Laborales, no protege el derecho de los trabajadores a formar sindicatos.

La Junta Nacional de Relaciones Laborales es el triunfo de la hipocresía: una ley supuestamente destinada a proteger a los trabajadores les impide en la práctica tener una voz que los represente en el trabajo.

La destrucción de los derechos de los trabajadores no es nada nuevo, es un hecho que se viene dando desde hace décadas. En los años setenta las compañías comenzaron a contratar consultores que se oponían al movimiento sindical para diseñar mecanismos sofisticados, tendientes a intimidar a aquellos trabajadores que pretendían organizarse sindicalmente. Los consultores de la dirección capacitan a los supervisores para que estos ejerzan presión sobre los trabajadores individuales. Las reuniones de índole antisindical y asistencia obligatoria para los empleados vislumbran consecuencias calamitosas si los trabajadores ejercen sus derechos. Las compañías amenazan con cerrar las plantas si los empleados votan a favor de formar un sindicato. Los activistas sindicales son objeto de sanciones disciplinarias y, en algunos casos, de despedidos. Los abogados de la compañía encuentran miles de excusas dilatorias. No existen sanciones por infringir la ley.

Dentro de la UAW, se pueden citar cientos de ejemplos de la ineficacia del proceso de la Junta Nacional de Relaciones Laborales.

En agosto de 2010, seis años después de que la UAW perdiera una elección sindical por tan sólo tres votos (244 a 242) en Stabilus, Gastonia, NC, la Junta Nacional de Relaciones Laborales ordenó finalmente que se llevara a cabo una nueva elección porque el empleador incurrió en más de doce infracciones a la ley, entre ellas, amenazó a los trabajadores con perder sus empleos si votaban a favor de formar un sindicato, realizó tareas de espionaje en las reuniones e interrogó a los trabajadores acerca de la actividad sindical. Sin embargo, seis años más tarde, ninguno de los 25 miembros que conformaban el comité de organización sindical sigue allí, la mayor parte de los activistas sindicales han sido despedidos o han renunciado y las elecciones no han sido reprogramadas aún.

En Carlton Forge Works en Paramount, California, 70% de los trabajadores firmaron tarjetas de afiliación sindical. Llegado el momento de las elecciones, la dirección había amenazado e intimidado a los trabajadores a tal punto que sólo 19 de ellos, sobre un total de 161, se animaron a votar a favor de la UAW.

La UAW se compromete a luchar por los derechos de todos los trabajadores a decidir unirse a la UAW sin acoso, intimidación ni tácticas terroristas por parte de los empleadores. La UAW está volviendo a sus raíces y toma acciones directas en pos de los derechos de los trabajadores.

Los Principios para llevar a cabo elecciones justas de la UAW plantean un marco mediante el cual los trabajadores pueden decidir libremente si organizar un sindicato o no. Estos principios representan un proceso democrático que resguarda la libertad de expresión y de asociación.

La UAW exige que todas las empresas estadounidenses y extranjeras se adhieran a estos principios y respeten los derechos de los trabajadores.

Ésta es la batalla de nuestra generación. Para ganarla, necesitamos de dos cosas:

• La participación de CADA UNO DE LOS MIEMBROS DE LA UAW.

• Una campaña de ALCANCE GLOBAL, porque estamos librando batalla a las empresas de todo el mundo.

La lucha por reivindicar el derecho consagrado por la primera enmienda a organizar sindicatos determinará la supervivencia del movimiento laboral. La misión de nuestra generación de sindicalistas consiste en garantizar estos derechos para las futuras generaciones. Debemos ganar esta batalla para nuestros hijos y nietos.

Cada generación de miembros de la UAW asumió el compromiso de luchar por la justicia. Nuestros padres y abuelos llevaron a cabo huelgas de brazos caídos y manifestaciones hasta lograr que toda la industria automotriz de Estados Unidos tuviera representación sindical. Como resultado de ello, toda una generación de estadounidenses pudo gozar de un nivel de vida de clase media, con salarios, beneficios y condiciones laborales dignas. La clase media corre el riesgo de desaparecer en este país porque hoy en día menos de 50% de la industria automotriz estadounidense cuenta con representación sindical.

La única forma de garantizar los beneficios para los miembros del sindicato es garantizando los derechos para toda la clase trabajadora. Ésta es la esencia de la solidaridad.

Los líderes de la UAW les pedirán a cada uno de sus miembros que dediquen algo de tiempo, aproximadamente dos horas por semana, a participar en manifestaciones públicas por la primera enmienda.

Estas manifestaciones y campañas no podrán cumplir el objetivo de obligar a las empresas a reconocer el derecho a organizarse sindicalmente si las confinamos al ámbito nacional. Estamos tratando con empresas de capitales japoneses, coreanos y alemanes. Necesitamos el respaldo de los trabajadores japoneses, coreanos y alemanes y de sus respectivos sindicatos para ejercer la máxima presión posible sobre estas compañías. También necesitamos del respaldo de los sindicatos de todo el mundo donde se comercialicen estos vehículos.

Si hemos de pedirles a nuestros sindicatos hermanos en Japón, Corea o Alemania que luchen por el derecho de los trabajadores estadounidenses a organizar sindicatos, debemos entonces estar dispuestos a acompañarlos en la lucha en sus respectivos países.

Por este motivo, respaldamos a los trabajadores temporarios de Hyundai en Corea que están luchando para defender sus derechos. Al igual que las empresas ya no están confinadas dentro de sus límites nacionales, la UAW debe ampliar su alcance y la cooperación con los sindicatos de todo el mundo.

Súmense a la lucha mundial para obligar a las empresas a respetar el derecho de los trabajadores a organizar sindicatos.

Bob King