Jeffrey en el Salón de la Fama

El espíritu de ‘Millie’ sigue vivoSharon Jeffrey (centro) con su sobrino, Thomas y su sobrina, Erica, nietos de Mildred Jeffrey.


Sharon Jeffrey (centro) con su sobrino, Thomas y su sobrina, Erica, nietos de Mildred Jeffrey.
Sharon Jeffrey (centro) con su sobrino, Thomas y su sobrina, Erica, nietos de Mildred Jeffrey.

Cuando una persona nace en el seno de una familia que supera la adversidad mediante logros, es probable que esa persona viva una vida repleta de logros si se toma ese legado con seriedad.

Mildred “Millie” Jeffrey (1910-2004) conoció la adversidad y los logros y enfrentó ambas cosas con tenacidad y gracia, debido a su espíritu arrollador y a los ejemplos que recibió desde pequeña de su abuela y de su madre. Su abuela quedó viuda y a cargo de la crianza de 16 hijos, mientras manejaba una granja familiar. Uno de esos hijos, la madre de Millie, logró convertirse en la primera farmacéutica matriculada de Iowa.

Millie Jeffrey proviene de una familia de mujeres con mucho talento.

Jeffrey utilizó esas bases y su propia motivación para vivir una vida de logros incomparables de naturaleza precursora durante el turbulento siglo XX, caracterizado por las primeras luchas por los derechos de los trabajadores, los derechos civiles y los derechos de la mujer.

El rol que cumplió Jeffrey en esas luchas la hizo merecedora de una inclusión en el Salón de la Fama Internacional del Movimiento Laboral en el Centro de Recursos Humanos de General Motors de la UAW (CHR) en Detroit el 20 de mayo.

El legado de Jeffrey fue un ejemplo para su hija, sin siquiera saberlo.

“Cuando (mi madre) estaba en el séptimo mes de embarazo de mí, fue arrestada por hacer un piquete ”, cuenta Sharon Jeffrey. “Mi madre fue la persona más importante de mi vida. Me llevaba a las reuniones del sindicato desde los cinco años. Mi madre y la UAW son la fuente de inspiración de mi coraje y de mis convicciones”, comentó Jeffrey.

Su activismo social comenzó cuando se unió a la Liga Internacional de Mujeres por la Paz y la Libertad (Women’s International League for Peace and Freedom), mientras estudiaba en la Universidad de Minnesota.

Poco después de los años treinta, Millie Jeffrey se convirtió en responsable de organización sindical en las plantas textiles y experimentó por primera vez el poder de organizar sindicatos para generar un cambio positivo.

Durante la Segunda Guerra Mundial, conoció a los hermanos Reuther mientras trabajaba en el Consejo Laboral de la Guerra, y el entonces presidente de la UAW, Walter P. Reuther, nombró a Jeffrey directora del departamento de defensa de la igualdad de derechos de reciente formación: el Departamento de Mujeres de la UAW.

Activista de derechos civiles de larga data y miembro leal del Partido Demócrata, fue cofundadora del Comité Político Nacional de Mujeres (National Women’s Political Caucus) y se transformó en una de las mujeres más influyentes para las candidatas a puestos en la función pública. Posteriormente, lideró la campaña para designar a Geraldine Ferraro como candidata a vicepresidenta del Partido Demócrata en 1984.

En los años cincuenta y sesenta, marchó junto a Martin Luther King Jr. y ayudó a registrar votos en Mississippi. Se desempeñó como delegada de distrito electoral del Partido Demócrata, miembro del comité central del estado y miembro del comité nacional. También trabajó en las campañas presidenciales de John y Robert Kennedy.

En los años setenta, se unió al consejo de gobernadores de la Wayne State University donde permaneció durante 16 años, mientras seguía trabajando incansablemente por la Enmienda de la igualdad de derechos, por dar apoyo a jóvenes con problemas, por los derechos civiles, por centros para el cuidado de niños para padres que trabajan, por la asistencia médica y por muchos otros asuntos importantes para los menos favorecidos de la sociedad.

Si bien era baja de estatura, para muchos, era más alta que la vida.

En un homenaje a Jeffrey cuando falleció en 2004, Harold Meyerson, columnista del Washington Post dijo sobre ella: “Mildred McWilliams Jeffrey, quien falleció la semana pasada en un hogar de ancianos de Detroit a los 93 años de edad, fue, entre muchas otras cosas, la estratega más grande detrás de escena del feminismo estadounidense moderno. Millie solía decir: ‘Me voy a retirar cuando fallezca’.”

Es posible que Jeffrey se haya “retirado” en 2004, pero su espíritu y las causas por las que luchaba vivirán por siempre.

Joan Silvi