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30 de septiembre de 2011
La UAW tiene una larga historia de lucha por los jubilados y por su protección, y a lo largo de los años hemos podido negociar buenas pensiones, bonos de Navidad, aumentos de pensión, mejores coberturas de atención médica y otros progresos para nuestros trabajadores retirados. Logramos todas estas conquistas laborales para los jubilados incluso a pesar de que, hace muchos años, una mayoría republicana en la Suprema Corte de Justicia Federal dictaminó que no tenemos derecho de hacer huelgas por problemas de jubilados.
En 2008, cuando la economía se derrumbó y General Motors y Chrysler estaban tambaleándose al borde de la bancarrota, muchos republicanos querían despojar a los jubilados de toda su atención médica y tirar nuestras pensiones a la corporación Pension Benefit Guaranty Corp. (PBGC). Si lo hubieran logrado, las pensiones de General Motors y Chrysler se habrían reducido a casi un 65% de la pensión básica, y a los jubilados los habrían dejado sin ninguna atención médica. La UAW peleó por los retirados en las audiencias del Congreso, cabildeando, protestando y mediante muchas otras actividades. En consecuencia, la permanencia de las pensiones y de la atención médica de los jubilados en GM y Chrysler se salvó.
En la actual ronda de negociaciones de trabajo automotriz nos enfrentamos con dos obstáculos insuperables para ganar las conquistas laborales que queríamos para nuestros jubilados. En primer lugar, antes habíamos sido capaces de financiar los aumentos a las pensiones y los bonos de Navidad con los fondos de pensiones de las Tres Grandes de la UAW porque los fondos de pensiones estaban totalmente financiados o —en algunos años— incluso con un sobrefinanciamiento. Este año, enfrentamos la peor escasez de fondos en nuestro recortado financiamiento de pensiones. Obviamente, debido a ese declive, no pudimos usar los fondos de pensiones para pagar los bonos de Navidad ni ninguna otra mejoría.
El segundo obstáculo insuperable para ganar bonos de Navidad para los jubilados es la proporción actual de jubilados y trabajadores en activo. La actual cantidad de afiliados a la UAW activos en GM, por ejemplo, es de 48 mil activos respecto a 405 mil jubilados de GM miembros de la UAW, lo que hace una proporción de casi 10 a 1 entre jubilados y trabajadores activos afiliados. Durante estas negociaciones, la UAW exploró asimismo la idea de pagar bonos de Navidad del jubilado haciendo que cada miembro activo contribuyera a un fondo para pagar estos bonos. Con la proporción de casi 10 a 1 en GM y con proporciones similares en Chrysler y Ford, el financiamiento de una bonificación de $600.00 para el jubilado de GM requeriría una contribución de casi $6000.00 de cada miembro de la UAW trabajador activo de GM. El problema es parecido en Ford y Chrysler. En Ford, la proporción jubilado-activo es de 3.5 retirados por cada activo, mientras que en Chrysler hay casi 4 jubilados por cada trabajador en activo. Obviamente, en estos tiempos económicos, con estas proporciones, no es posible financiar pagos únicos fijos para los jubilados provenientes de las ganancias de los afiliados en activo.
Por último, logramos negociar y ratificar una contribución del 10% de la ganancia de los trabajadores en activo que se canalizará a la Asociación del Empleado Beneficiario Voluntario (Voluntary Employee Beneficiary Association, VEBA).
Esta canalización ayuda a hacer posible la cobertura modificada de atención dental y de la vista, y será restaurada por la VEBA para nuestros jubilados de las Tres Grandes de la UAW en enero de 2012.
Nuestra esperanza es que las Tres Grandes juntas —con la continua dedicación de nuestros miembros de la UAW— volverán a ser fuertes empresas viables, lo que ayudará a la ganancia y a su recuperación, y que la economía y nuestros fondos de pensiones también se recuperarán, haciendo posible ganar bonos anuales para nuestros jubilados en futuras negociaciones.